Operamos
en Liniers desde comienzos de siglo (1906), cuando iniciamos actividades
como consignatarios, ajustándonos a un esquema de trabajo
responsable, transparente, de dedicación personal, con
mentalidad sumamente prudente y conservadora, llegando a posicionarnos
como los principales consignatarios de cerdos y logrando un significativo
puesto en el sector vacunos.
Posteriormente
(1918) incursionamos en la agroindustria, con la adquisición
de un molino harinero en la ciudad de Chacabuco (BA).
Cumplidos
aproximadamente 50 años de actividad comercial, de crecimiento
y solidez, la sociedad colectiva de origen se transformó
en dos sociedades anónimas: MOLINO
CHACABUCO S.A. (1954) y CRESPO
Y RODRIGUEZ S.A. (1961), independizando actividades y
administraciones.
La racionalización impuesta desde ese entonces, permitió
la incorporación al patrimonio de la Empresa, de un establecimiento
de aproximadamente 3.300 Ha. en el Partido de Saavedra (BA) para
la explotación agrícola y ganadera (1964).
Posteriormente en momentos de alta inseguridad, donde las reglas
comerciales y la transparencia de las operaciones se vieron alteradas,
a la vez que la rentabilidad resultaba dudosa, se resolvió
cerrar la sección porcinos por el alto riesgo que implicaba,
dedicándonos en forma exclusiva a la comercialización
de vacunos y explotaciones agropecuarias.
En la actualidad continuando con los principios que nos inculcaron
nuestros mayores, con una posición económica consolidada,
con mentalidad expansiva (pero siempre conservadora) enfrentamos
el desafío que implican los grandes cambios económicos
y socioculturales a nivel nacional y mundial.
Nuestra meta inmediata en la actividad consignataria es consolidarnos
en la comercialización de hacienda vacuna. En el Mercado
de Liniers, a fines del año 1995 implementamos un sistema
de ventas con plazo corto pero con PAGO A LAS 24 HORAS (sin ningún
tipo de recargo financiero para el productor), que mantuvimos
durante 26 meses hasta diciembre de 1997,donde cancelamos a 24
hs y 7 días. Actualmente, como consecuencia de la crisis
financiera originada en el sudeste asiático, evidenciada
en nuestro país a través de las restricciones de
crédito implementada por los bancos locales desde agosto
de 1998, consideramos prudente efectuar la cancelación
de las remisiones una vez transcurrido el plazo lógico
de venta, manteniendo la posibilidad de cancelación anticipada,
trasladándole el costo financiero implícito al solicitante.
Nuestro sistema, otorga mayor flexibilidad al comprador y permite
obtener mejor resultado que si las haciendas se vendiesen al contado,
especialmente al tratarse de lotes generales e inferiores. De
esta forma logramos disminuir el crédito en la calle y
nuestra exposición al riesgo, logrando a diario en muchos
casos, los valores máximos por categoría, con claro
beneficio para el productor.
Dicho sistema con pagos a 24 horas, nos permitió alcanzar
durante el año 1997, en Liniers, con 122.964 cabezas vendidas,
el primer puesto en la estadística de casas consignatarias,
tanto en cantidad de cabezas como en facturación, con uno
de los valores promedio por cabeza más altos, calculado
sobre el total de hacienda vendida por las 18 principales casas
consignatarias, dato que nos indica los altos valores obtenidos
y la calidad de las haciendas recibidas.
En la actividad agrícola-ganadera, explotamos 7.000 Ha.
en Saavedra/Tornquist, destinando 20-30% a agricultura (trigo
- avena) y el resto a ganadería para cría, invernando
la producción en las pasturas implantadas al efecto. Luego
de algunos años de haber sufrido importante sequía
con liquidación casi total del plantel de cría (al
punto que la zona fue declarada "de desastre agropecuario"),
se revirtió la tendencia climática, permitiendo
la gradual reposición de hembras para servicio, totalizando
a fines de junio 2000 aproximadamente 6.500 cabezas propias (crías
incluidas), mediante un esquema de manejo racional, basado en
praderización, reservas forrajeras y óptima sanidad.
En agricultura, a fin de preservar el suelo, incorporarle materia
orgánica y lograr mayor aprovechamiento de las precipitaciones,
desde 1997 comenzamos a aplicar el sistema de "labranza cero"
con fertilización y control de malezas, obteniendo resultados
muy satisfactorios, acorde a las precipitaciones pluviales registradas.